¿Lo dejarías todo para recorrer Europa en bicicleta?

¿Y para ayudar a reforestar un bosque donde quemaron más de 15000 hectáreas?

Este es el sueño de Marta, una periodista viajera que dejó su trabajo hace unos meses para recorrer casi 8000 kilómetros en bicicleta, de Huelva a Estambul, para ayudar a reforestar la Sierra de Huelva.

¿Su objetivo?

Con el proyecto Por Piñones, quiere conseguir 7989 euros, es decir, 1€ por cada kilómetro recorrido para plantar unos 5 000 árboles autóctonos, como encinas, alcornoques o piruétanos, en una superficie de 500 hectáreas en el entorno de Cueva de la Mora.

Además, quiere construir y acondicionar un vivero forestal en el que germinar y criar plantones de especies autóctonas, para asegurar las repoblaciones a largo plazo. Poder producir plantones propios y no depender de agentes y viveros externos simplifica el proceso y garantiza mayor independencia y autonomía a la hora de reforestar cuando haga falta.

Esto lo hará con la ayuda de las asociaciones locales Aldeas UnidasLos Pies en la TierraHuelva te MiraPlataforma vecinal La Zarza y Ecologistas en Acción, con sus piernas, su ilusión y con todas las personas que quieran colaborar con un donativo para este bonito proyecto.  

¿Quieres saber más de su aventura Por Piñones? Te lo cuenta ella 😉

Cuéntanos un poco sobre ti para los que no te conocen: qué haces, de qué vives, cómo vives, cuál es tu pasión,…

Me llamo Marta y ahora mismo me dedico a lo que más me gusta del mundo mundial: viajar.

Soy periodista, pero los últimos doce años estuve trabajando para el servicio de salud de Andalucía. Es la segunda vez que dejo este mismo trabajo para hacer lo que me gusta, que es viajar.

Ahora mismo, estoy recorriendo Europa entera en bicicleta desde Huelva hasta Estambul para ayudar a reforestar la Sierra de Huelva.

Mi mayor pasión son los viajes, conocer gente nueva, descubrir sitios, dejarme sorprender por los lugares que voy conociendo.

¿Cómo empezó esta idea de llegar a Turquía para recaudar dinero?

Estaba pensando en hacer un viaje grande en bicicleta y, al principio, iba a ser la EuroVelo 8 (son rutas de largo recorrido que cruzan todo Europa) que va de Cádiz hasta Atenas.

Pero mientras estaba preparando esto, vi en la televisión un incendio enorme que se estaba produciendo en la Sierra de Aracena, en Almonaster la Real.

Es un sitio donde yo he pasado mucho tiempo durante mi infancia, adolescencia, y también en mi vida adulta.

Me daba mucha pena.

Y que fuese todos los años lo mismo, con incendios en todas partes.

Así que pensé si había alguna manera de colaborar y, como en ese preciso instante estaba organizando el viaje, se me ocurrió unir las dos cosas y alargar un poco más el itinerario para salir desde Almonaster, en el mismo sitio del incendio, y llegar hasta Estambul, como límite entre Europa y Asia.

De este modo, serían más quilómetros y podía tratar de recaudar 1 € por quilómetro recorrido.

¿Quieres ayudar a Marta a recaudar dinero para reforestar la Sierra de Huelva? Puedes hacerlo aquí.

¿Cuánto tardaste desde que apareció la idea y empezaste el viaje?

La idea surgió hace 5 años cuando estaba en Oakland, en Nueva Zelanda.

Yo estaba dando la vuelta al mundo, durante 2015-2016, y cuando estaba allí, me empecé a sentir mal porque, si quería seguir viajando, estaba contaminando mucho por todo lo que contaminan los aviones.

También me di cuenta que, cada vez, me apetecía más viajar lento, y ahí decidí que tendría que probar la bici alguna vez para que no contaminase, fuera más respetuoso con el medio ambiente y para que fuera más lento.

Esa idea, de viajar en bici, se quedó ahí, en el congelador… Pero la retomé a principios de 2020.

En verano se produjo el incendio, y ya era como:

“He unido las dos ideas y tengo un proyecto más sólido”.

Quería retomarlo sobre la marcha, pero después del verano empezamos con el confinamiento otra vez por el Covid-19 y se hizo difícil porque no sabía si podría salir. Luego nos cerraron, primero por municipios, luego por provincias, … Total, que el COVID lo dificultó todo un poco.

En junio todavía no sabía qué hacer y fue cuando estuve en un colegio dando una charla sobre el viaje y modos alternativos de viajar, que empezaron a hacerme preguntas que no tenían respuesta porque no tenía este viaje tan planificado.

Así que, cuando salí de ahí, me puse a organizarlo sí o sí porque si no, iba a ser una mentirosa… En 4 semanas lo tuve organizado y, en 4 semanas salí.

¿Cómo lo hiciste posible? Necesitaste preparación física, logística…

De preparación física, empecé a entrenar un poquito, pero me lesioné ya que estaba entrenando por mi cuenta y me lesioné la rodilla.

Entonces, me pasé un año visitando a un fisio para que me ayudara a poner en forma esa rodilla y empecé a entrenar, sobre todo, los últimos cuatro meses antes de salir.

Cogía la bici varias veces por semana, rutitas no muy largas de ida y vuelta, de un par de horas o así desde casa.

En los últimos dos meses antes del viaje, más o menos, porque no había hecho nunca viajes en bicicleta, empecé a hacer “Sevilla son sus pueblos” que era un proyecto para recorrer todos los pueblos de Sevilla: 206 pueblos de la provincia de Sevilla en bicicleta. Además, en ese momento estábamos confinados por provincias y no se podía salir de ahí.

De este modo, probaba estar un par de días fuera de casa, tres días,… y hacía 2 o 3 días y volvía. Y así iba entrenando.

De logística, poca preparación, la verdad. Más que nada, no pensarlo mucho.

No he dedicado prácticamente nada a organizar. He visto la ruta general y poco más.

Solo salía en viajecitos cortos de dos a tres días para ir viendo cómo es viajar en bicicleta.

¿Cómo es un día cualquiera para ti?

Me despierto normalmente sin despertador, con la luz, lo cual ya es un cambio grande respecto a una vida más tradicional.

Desayuno fuerte y recojo la tienda, si he dormido en ella, las alforjas y me pongo a pedalear.

Estoy todo el día pedaleando. Como algo ligerito en el camino y sigo pedaleando hasta la tarde. Ahora que se han acortado los días, pedaleo casi todo el tiempo que hay luz.

Luego, cuando paro, busco un lugar para dormir. A veces ya lo tengo porque he contactado con alguien previamente o algo así, y si no, busco un sitio donde poner la tienda y ahí empiezan las “obligaciones”:

  • Poner la tienda,
  • Ir a comprar, porque compro comida todos los días para no cargar con ella. Solo cargo la comida del día para no llevar demasiado peso.
  • Me pongo a publicar en las redes sociales.   
  • Ceno y poco más porque no me da tiempo a mucho más.
  • Planifico la ruta del día siguiente, normalmente después de cenar,
  • Descargo las fotos,
  • Y me voy a la cama.

También, por el camino, charlo con mucha gente, que no es solo pedalear todo el día. Me paro a hablar con ellos.  

Me da tiempo de poco, la verdad.

¿Qué está siendo lo más difícil? ¿Y lo más gratificante?

Lo más difícil esta siendo encontrar tiempo para hacer todas las cosas que quiero hacer. Traía una caja de acuarelas, un ebook, un diario para escribir, un millón de cosas que iba a hacer y, en realidad, me da tiempo para muy pocas cosas…

De pedalear, planificar la ruta para el día siguiente, escribir un poco en redes sociales (mucho menos de lo que me gustaría) y poco más.

Entonces, lo más difícil está siendo esto, encontrar más tiempo. Suena un poco irónico porque la gente va a decir: “pero si esta tiene 24 horas para hacer lo que le dé la gana” … Pero sí, me falta encontrar más tiempo para hacer más cosas.

Lo más gratificante, sin ninguna duda y sin pensarlo dos veces, es la gente que estoy conociendo por el camino: el cariño que estoy recibiendo, la ayuda de tanta gente, la hospitalidad, la mano tendida que encuentro siempre, siempre, siempre…

Aquí en Italia esta siendo flipante, bueno, en Italia y lo fue en Francia, en España, …

La verdad es que la gente es lo mejor, sin duda.

Marta empujando la bici en las playas de Cabo de gata

¿Cómo afrontas los miedos? Antes, durante y después del viaje

No soy una persona muy miedosa para el tema de estar sola en un campo, pero sí lo soy para otras cosas. Por ejemplo, me costó infinitamente dejar el trabajo porque me daba mucho miedo.

Lo afronto sabiendo que el miedo no va a desaparecer, que tengo que atravesarlo porque no puedo esperar hasta que llegue ese momento en que el miedo desaparezca solo para hacer algo.

Tengo que atravesarlo, aunque me dé miedo.  

Me ayuda pensar, sobre todo, en la recompensa. Creo que el miedo desaparece en el momento en que decides atravesarlo. Empieza a disminuir, a desaparecer.

Entonces, ¿cómo hacer para atravesarlo?

Pensando en lo que quiero conseguir, en la recompensa, que es más fuerte que el miedo que tengo.

De dónde sacas la energía para seguir cuando tienes dolor, miedo, aparecen dificultades…

Está yendo todo tan, tan bien que no he necesitado esto, apenas. Muy levemente.

En cualquier caso, cuando me encuentro más cansada y no tengo ganas de pedalear, porque no he tenido ninguna gran dificultad, sin duda, lo que me está ayudando un montón es pensar en la llegada a Estambul.

Pero, sobre todo, por el tema de conseguir el reto para la reforestación. Conseguir el dinero necesario y poder poner en marcha la reforestación y el vivero forestal que vamos a montar con el dinero que se recaude.

Esto es lo que me esta ayudando un montón.

Y los días que a lo mejor estoy un poco más tristona, lo que hago es acostarme antes.

Pero, sobre todo, esto:

Pensar en el final que yo quiero conseguir.

¿Qué estás aprendiendo durante este viaje?

¡Un montón de cosas! Está siendo un viaje brutal de aprendizaje, sobre todo como aprendizaje interior, sobre mi misma.

Estoy aprendiendo a conocerme mejor y a aprender sobre mí, sobre como soy, cómo reacciono y, sobre todo, me está flipando lo que he descubierto en este viaje…

Yo antes no había tenido nunca una experiencia de este tipo y estoy aprendiendo a conocer y reconocer mucho mejor mis emociones y a poder actuar en base a éstas y modificarlas.

Por ejemplo, cuando trabajaba y vivía “normal”, si tenía un problema como el estrés o tener algo que hacer y no tener tiempo, y ahora, cuando tengo que buscar un sitio para dormir y no hay y llega la noche, pues, normalmente me ponía supernerviosa, me agobiaba, aparecía el estrés, me bloqueaba y no era capaz de gestionarlo.

Ahora he aprendido a reconocer esto superrápido, a calmarme, y decirme:

Bueno basta, esto no me lleva a ningún sitio, no me sirve para nada. Vamos a pensar y a trabajar en una solución

Y lo controlo. ¡Es brutal! Luego pienso en esta solución y trabajo en ella.

Lo descubrí en este viaje y me flipa. Corto de raíz este agobio, la ansiedad y la angustia, y la mente se pone a trabajar en esa solución por la que voy a optar.

Estoy aprendiendo a reconocer mis emociones para poder actuar de una manera distinta y modificar esta emoción, también.

¡Me está resultando superinteresante!

Como sabes que has tomado la decisión correcta realizando este viaje, dejando el trabajo,…

No he tenido ni un momento de duda de que no fuese la decisión correcta desde el momento en que arranqué con la bici.

Había gente que me decía que me estaba equivocando desde el punto de vista laboral. Tenía mucho miedo de estar equivocándome porque ya tengo 42 años y da un poco de miedo dar ese salto de dejar el trabajo…

¡Pero me siento taaan bien!

Estoy recibiendo tanto a cambio: amor de la gente, conocimiento propio, mejora de mi salud, ver cosas que me flipan, tanto naturales, como monumentos o artísticos…

Es una cosa que estoy segura que no me he equivocado.

Estoy tan, tan feliz y estoy ganando tanta vida que no puedo estar equivocada.

Y con respecto al trabajo, que siempre da tanto miedo, estoy convencida de que algo va a salir, no sé el qué pero va a salir algo que no va a ser el trabajo que hacía antes y que me va a hacer más feliz.

¿Qué llevas en las alforjas de la bici? ¿Y en las de tu actitud para este viaje?

En las alforjas llevo mi casa entera. Llevo todo lo que puedo necesitar:

  • Para dormir, un colchoncito aislante y saco de dormir
  • Ropa, tres mudas.
  • Impermeable
  • Horno para cocinar,
  • Comida del día,
  • Herramientas de la bici.
  • Bolsa de aseo,
  • Ducha portátil, que con el frío creo que la voy a usar más bien poco,
  • Un botiquín,
  • Algo de electrónica: una cámara GoPro, el móvil, un ebook que lo devolví para casa.
  • Acuarelas que no he podido usar todavía,
  • Y ropa de abrigo que abulta mucho.

Al final, esto es todo lo que necesitas para una vida, que no es mucho más.

En las alforjas de la actitud llevo:

  • Muchas, muchas ganas,
  • Alegría, porque estoy eligiendo conscientemente la felicidad y la alegría y la sonrisa,
  • Las ganas de conseguir el objetivo,
  • Ganas de pasármelo bien,
  • De conocer gente,
  • Y trato de ir libre de prejuicios, aunque mucha gente me diga que “en tal sitio verás que la gente es de otra forma…”. Yo trato de ir libre…
Marta en el pueblo medieval de Peratallada, en Girona

¿Qué es para ti vivir bonito?

Para mi vivir bonito es levantarte todas las mañanas con ganas de descubrir lo que ese día te va a deparar.

¿Te consideras una persona feliz?

Ahora mismo me considero una persona muy, muy, muy feliz. Muy feliz.

Antes de salir con la bici no. Era una persona afortunada porque soy consciente de las cosas y las personas que me rodeaban y de que lo tenía todo, pero no era tan feliz.

Ahora soy una persona 100% feliz y, además, estoy aprendiendo a serlo también. Quiero decir, a elegir conscientemente a ser feliz.

Cuando hay días que estoy triste, estoy aprendiendo a elegir la felicidad.

¿Qué le diríais a alguien que también quiere perseguir su sueño?

Que no lo dude, que dé ese paso, que lo más difícil es dar el primer paso.

Es el tomar la decisión, después viene todo rodado.

No importa absolutamente nada que otras personas no lo entiendan, no lo comprendan o no lo apoyen,… Va a ser más difícil si no lo hacen, pero no debe importarte.

Lo único difícil es el primer paso, después viene todo rodado.

La felicidad tan grande de saber que estás persiguiendo tu sueño, esto no tiene precio.

Así que, a la gente que también quiere perseguir su sueño le diría que dé el primer paso porque el primero va a llevar al segundo, el segundo va a llevar al tercero…

Qué te parece? La sonrisa de Marta demuestra con creces su felicidad actual, ¿verdad?

¿Te apetece colaborar con esta bonita propuesta para cuidar de nuestro planeta? Puedes hacerlo desde aquí.

También puedes conocer más sobre este proyecto, ver el mapa de la ruta y dónde se encuentra Marta ahora en su página web, aquí.

Y seguir sus aventuras desde las redes sociales, como en Instagram o en Facebook.

** Fotografías de Marta Vázquez.

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Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

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