Esta semana ha hecho 11 años que mi perro y yo emprendimos un gran viaje de crecimiento juntos. Puede parecer que no tiene nada de especial, muchísima gente tiene perros, lo sé, yo misma he estado rodeada de perros toda mi vida, pero nunca había tenido un perro 100% mío ni había tenido un perro como Tattoo…

Si hace tiempo que me sigues, me habrás oído hablar muy a menudo de mi mejor peor perro.

Sí, él es Tattoo el peor perro que he tenido nunca pero que ha sido mi mejor profesor. Quizás has convivido con algún cachorro en tu vida y sabrás que son muy monos, juguetones, un poco destroyers y dormilones.

Vaya, que su plan de vida es comer, jugar, dormir, mearse por todas partes, destrozar algo que no deberían y dormir, comer, jugar…

Pues bien, mi perro solo destrozaba cosas, se meaba por todas partes, corría, destrozaba cosas, comía, se volvía a mear por todas partes y volvía a destrozar algo, ¡ah sí!, y de vez en cuando, dormía, pero muy poco.

Tattoo, de pequeño, era extremadamente nervioso e hiperactivo, una clara definición de TDAH en perro.  Y lo que sucede con los que son muy nerviosos es que les cuesta muchísimo centrarse y esto significa, que les cuesta muuuuucho aprender…

Solo te voy a decir que, aunque ahora es un cielo, tardó 7 años de su vida (y creo que estoy siendo generosa) en sentarse a dormir mientras yo estoy tomando algo o hablando con alguien durante más de 40 minutos.

Es decir, que si vamos a tomar algo en una terraza y nos pasamos 2 horas allí, va a tardar mínimo 40 minutos en plantearse la opción de quedarse quieto durmiendo (como hacen la mayoría de perros).

Eso sí, calladito lo está y quietecito también, pero de pie y moviendo la cola hasta que se da cuenta que esto va para muuuuuy largo…

Pero bueno, esta publicación va sobre los aprendizajes, no sobre las mil historias que podría explicar sobre él…

Así que, ¡allá vamos!

Aprendí que a veces, una decisión muy deseada puede convertirse en tu peor pesadilla

Me encantan los perros y siempre he deseado tener perros en mi vida, así que, cuando decidí tener perro propio y ser la responsable 100% de él, me lo pensé mucho pero también lo hice con muuuucha ilusión.

Lo que no me esperaba es que esa decisión llegara con un perro tan difícil, así que todas mis ilusiones y expectativas de lo que sería empezar esa etapa con mi perro, se derrumbaron como una torre de naipes, y con ellas, la imagen bucólica de tener a tu mejor amigo peludo.

Haciendo una comparación un poco bruta, sería como la depresión postparto cuando tienes un hijo. Tienes expectativas e ideas preestablecidas de lo que será ser madre y luego te encuentras con una situación muy distinta de la que te habías imaginado.

Así que, para pasar página, tienes que realizar el duelo de las expectativas que tenías y aceptar la nueva realidad.

Todo el mundo tiene su ritmo y tienes que respetarlo

Mi perro no es tonto, aunque a veces lo parezca, solo que tiene otro ritmo de aprendizaje. Es capaz de aprender a la primera que algo es peligroso, por ejemplo, o tardar meses en aprender a hacer pipí fuera de casa

Y realmente no creo que sea tanto problema de aprendizaje sino de capacidad de atención, pero en cualquier caso, todo el mundo tiene su ritmo y hay que respetarlo.

Por ejemplo, sé que puede subir por unas escaleras de caracol con agujeros, aunque le de miedo (completamente normal) pero no puedo presionarlo para que lo haga, él necesita su tiempo para hacerlo y ver que no es más peligroso que el miedo que tiene en su mente.

Si le presiono, no querrá subir NUNCA (él es muy absolutista con esto), pero si dejo que vaya a su ritmo hasta que se sienta cómodo, subirá cada vez que se lo pida.

La persistencia y el esfuerzo tienen su recompensa

Creo que nunca en mi vida he repetido más veces NO que con él. Estoy convencida que, durante la mitad de su vida, se pensó que se llamaba ¡Tattoo No!

Mi perro no está muy bien educado y es muy obediente porque nació así, sino porque le dije millones de veces lo que no tenía que hacer y seguí haciéndolo, aunque me cabreara, me hartara, perdiera la paciencia y me apeteciera dejar que hiciera lo que le diera la gana.

En el momento en que dejas de insistir, el mal comportamiento gana (dile mal comportamiento, mal hábito, creencias limitantes, etc…).

Si me hubieran dicho los primeros años que se convertiría en el perro que es ahora, no me lo creería.

El amor incondicional existe

Creo que nadie me ha mirado con los ojos con los que me mira mi perro. Aunque le haya gritado, nos hayamos enfadado, lo haya odiado y él no haya entendido nada de mis enfados, él me sigue mirando con ese amor absoluto.

Y pase lo que pase, siempre está ahí, dispuesto a darme un lametazo, estar a mi lado y acompañarme.

Nunca puedes bajar la guardia

Tattoo no ha sido nunca un perro fácil y ahora tampoco lo es.

Aunque es muy buen perro, sigue siendo un perro distraído y con dificultad para concentrarse en ti y en lo que le pides (en el apasionante mundo de los olores que se va encontrando por la calle no, nunca).

Así que, ahora que se está haciendo mayor, tengo que volver a fijarme más en él porque se despista, se pierde y se distrae como cuando era más jovencito.

Y de vez en cuando, debido a su facilidad para crear “traumas” de cualquier situación desagradable, cuando menos te lo esperas, se le enciende una asociación y se planta (o se enciende el drama, claro). Tienes que adaptarte, llenarte de paciencia y ver cómo solucionar el problema..

Es como todo crecimiento personal, dos pasitos hacia adelante, un pasito hacia atrás.

Hasta las conductas más complejas se pueden mejorar, así que se puede cambiar

Cuando me vi en el percal de educar lo que era ineducable, perdí la esperanza mil veces. ¿Dónde me había metido?

Pero los años me han demostrado que la persistencia obra milagros y lo que parecía imposible, se convierte en posible.

Eso sí, milagros hechos a base de sudor y lágrimas, abandonos y volver a empezar, pero son posibles.

También he visto claramente como sí se puede cambiar, o más bien, mejorar.

Y mucho.

Aunque la esencia quede, claro.

Y yo también he cambiado mucho, aunque mi esencia siga allí. Sigo siendo una persona tímida e introvertida, pero he aprendido a ser más abierta y social y a comerme mis miedos e inseguridades, pero mi esencia sigue allí y seguirá estando, forma parte de mi carácter.

La compañía silenciosa es suficiente para acompañarte

Desde que convivo con mi perro, que nunca me he sentido sola, aunque haya hecho mil cosas a solas.

No necesitas tener a alguien con quien hablar para sentirlo cerca, sobre todo, en los momentos difíciles en los que basta que ponga su cabeza en mi regazo para decirme que aquí está, para acompañarme en silencio.

Y no se necesita mucho más.

Lo que más deseas no siempre es lo mejor para ti

Aunque me apetecía mucho adoptar un perro, esa decisión me llevó muchos dolores de cabeza.

Probablemente porque no estaba preparada para afrontar lo que me venía encima o porque dejé que mis expectativas fueran más altas que la realidad (o posible realidad, porque de realidades había muchas).

Así que, aunque desees mucho algo, quizás no estás preparado para tenerlo en tu vida, o no es el momento adecuado y lo estás forzando, o no es para ti.

Por eso…

Lo que te conviene no siempre es lo más fácil para ti

Muchas veces nos suceden cosas que no nos gustan, pero nos ayudan a crecer, nos convierten en el “héroe” que tenemos que ser para avanzar en nuestro camino, para afrontar lo que vendrá…

Y es un poco lo que me sucedió a mí. Tener un perro tan difícil no fue fácil, pero me permitió crecer y convertirme en una mejor versión de mí.

Aprendí muchas cosas pero no fue por el camino fácil ni el que habría elegido.

Y que a veces, lo que parece muy malo al principio, puede que termine siendo bueno para ti.

Sé que, como no lo has vivido, no te lo puedes imaginar, y sé que también es mi experiencia y quizás, otra persona habría tenido otra experiencia. Pero también es cierto que las personas más cercanas que han visto la evolución de Tattoo y han convivido con él una larga temporada, se dan cuenta de que es más complejo de lo que parece.

Yo me quedo con mis aprendizajes, que espero que te puedan ayudar en algún momento, pero sobre todo, me quedo con lo que se ha convertido y en lo que me ha convertido a mí: en una versión mejorada de nosotr@s mism@s.

Esta semana ha hecho 11 años que compartimos vida, y aprendizajes, y es uno de los mejores maestros que he tenido en esta vida. No solo para tener más paciencia, sinó para entender que

Todo lo que sucede en la vida, tiene su porqué, aunque a veces, no lo descubres hasta que no miras hacia atrás.

Como conclusión, ¿crees que puedes adaptar estos aprendizajes a otras experiencias similares de tu vida?

¿Crees que pueden ayudarte?

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Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

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