Siento llevarte la contraria, pero tu fuente de infelicidad NO es que esa persona te haya decepcionado, que algo no haya salido como querías o que no tengas la vida que deseas, sino que tenías expectativas que no se han cumplido.

Tenemos unos planes de lo que se supone que tiene que suceder, cómo nos deben tratar los demás y cómo supone que tiene que ser nuestra vida.

¿Pero significa qué tiene que suceder así, por qué nosotr@s lo queremos y lo merecemos?

Lamentablemente, no.

La vida es, la vida sucede, y puede que sucedan cosas bonitas o puede que sucedan cosas malas.

Te recomiendo que leas el artículo del libro de Carolina Fernández que te habla de la lotería rosa y la lotería negra.

Obviamente, con tus acciones puedes fomentar que sucedan más de unas o más de otras, pero nunca tendrás el completo control de lo que te sucederá.

¿Qué son las expectativas?

Las expectativas son creencias, ilusiones o deseos que generamos en función de experiencias pasadas, nuestros valores, etc.. hacia nosotr@s, otras personas o la vida en general.

Son construcciones mentales que no tiene por qué asemejarse a la realidad.

Pueden ser positivas o negativas, aunque la mayoría de las veces, las asociamos a frustración y dolor porque no suelen ser realistas y se alejan de la realidad.

¿Por qué nos creamos tantas expectativas?

Vivimos en nuestra cabeza y en lo que puede suceder. Se dice que el 90% de lo que nos preocupa, no llega nunca a suceder.

Esto hace que nunca podamos vivir las situaciones como un libro en blanco que se va escribiendo a medida que sucede, sino que tenemos en cuenta un guion que sirvió para escribir historias del pasado o historias ajenas a nuestra realidad.

Nuestro pensamiento construye de manera muy rápida y de un modo constante, situaciones que no existen y que no tienen por qué existir.

Eso sí, un pensamiento negativo recurrente, puede materializar la negatividad, del mismo modo que un pensamiento positivo puede crear el efecto contrario. Las palabras se convierten en pensamientos y los pensamientos en verdad.

La encargada de mantener nuestra mente ocupada constantemente es la Red Neuronal por Defecto y te cuento más sobre él aquí.

La sala de espera

Como dice Bea Sánchez en el libro “Menos expectativas, más felicidad: cómo ser feliz sin esperar nada”, la sala de espera es el lugar donde no sucede nada.

Es donde esperas mientras va pasando el tiempo. Es como la sala de espera de un hospital, que van pasando las horas y tú, inventas. Vas imaginando lo que te dirán, cuáles serán los siguientes pasos, lo que harás luego,… Pero son invenciones. No sucede nada, ni bueno ni malo.

En la vida podemos decir lo mismo, no querrás vivir en un sitio donde no sucede nada, ¿verdad?

Cuando estamos en la sala de espera, abundan los sentimientos más incómodos porque como no sucede nada, tenemos que inventarnos lo que ocurrirá y es donde aparecen los miedos, las dudas y las inseguridades.

Vivir sin expectativas consiste en dejar de hacer de tu vida “La Sala de Espera” Bea Sánchez

A falta de contenido real y físico, es decir, contenido experiencial, nuestro cerebro nos proporciona un contenido figurado. ¿No te ha pasado que cuando alguien tarda más de lo normal en contestar, empiezas a imaginarte posibles motivos (entre ellos los más trágicos y siniestros)?

Cuando no tenemos, inventamos.

Nuestra mente rellena constantemente los espacios en blanco.

Así que cuando no sucede nada, visitamos “la sala de espera”, donde puedes rellenar toooda la información que te falta con la historia que te de la gana. Y como decía, a menudo negativa, trágica y llena de tus miedos, inseguridades y traumas del pasado.

No se trata de dejar de esperar que ocurran cosas buenas, sino dejar de exigir que lo sean, aceptar que pueden pasar cosas malas y dejar de temerlas.

Nos cuesta aceptar que somos seres limitados, que no podemos saberlo todo ni controlarlo todo, más bien al contrario. No podemos saber lo que nos depara el futuro ni podemos controlar lo que piensan, hacen o sienten los demás.

Cuando tienes muy claro esto, puedes relajarte porque no depende de ti controlar a la vida ni a los demás.

Tener expectativas es intentar controlar, esperar de los demás, sea la vida o las personas, y no sirve de nada porque no puedes hacer que actúen o sucedan las cosas como tú quieres que sucedan.

Así que esperar, tener expectativas, será siempre una fuente de frustración y malestar.

¿Te suena la frase de expectativa versus realidad que vemos tanto en las redes sociales? Pues nuestra vida es una muestra real de esto constantemente.

Nos pasamos el día creando expectativas sobre lo que veremos, lo que nos dirán, lo que haremos, lo que pensaremos,… y con esto, estamos engrandeciendo nuestras expectativas, y puede, que luego nos decepcione nuestra realidad.

Piensa que la realidad es neutra, como la vida: ES.

Somos nosotr@s con nuestra actitud y nuestras emociones, que le damos un significado u otro. Y las expectativas, hacen que esperemos cosas de nuestra realidad que no tienen por qué ser un hecho.

Recuerda que las expectativas son fantasía, invenciones en nuestra mente basadas en experiencias del pasado, deseos, imaginación, creencias,…

¿Cómo sé si son expectativas?

Porque esperas…

Cuando esperas, tienes miedo de que no se cumpla lo que deseas. Y vives con miedo. Y vivir así, es vivir limitado.

Deja de esperar y empieza a tomar acción, a ser proactiv@.

No esperes y empieza a agradecer lo que sí sucede. Empieza a disfrutar de lo que sí tienes ahora.

Y si quieres colaborar en reducir las expectativas de los demás, no hagas promesas, actúa.

Comunícate

Enfadarte con alguien porque no cumple tus expectativas y lo que tú esperas de esta persona, no tiene ningún sentido porque no puedes enfadarte con quien no sabe qué quieres de ella.

Acostúmbrate a expresar lo que deseas y a expresarlo con propiedad. Los demás no saben lo que esperas de ellos, así que lo mejor que puedes hacer es decirlo abiertamente. Luego, será su elección decidir si cumplirlo o no pero al menos, sabrán lo que tú estás esperando y deseando.

No puedes esperar que el otro te entienda sin mediar palabra, que te adivine la mente. Si quieres que te entiendan, tienes que exponerte.

Expresa lo que tú necesitas, no lo que exiges de los demás.

Culpando al otro de no cumplir tus expectativas, te estás poniendo en un papel de víctima que tiene que resolver el otro.

Recuerda, las personas no son como tú crees que son, solo son quienes son.  

Las buenas expectativas

Bea Sánchez, nos habla de las buenas expectativas, aquellas que te ayudan a mejorar. Que te conducirán a ponerte en marcha con tu propósito.

Si bien no queremos esperar nada de los demás, sí podemos esperar algo de nosotr@s, porque somos l@s únic@s que podemos crear cambios en nosotr@s y nuestras vidas.

Además, lo que mueves en ti, también genera un cambio en los demás.

Con estas expectativas, es importante no exigirnos demasiado (no podemos ser semidioses) ni ser demasiado dur@s con nosotr@s mism@s (deja de compararte, vigila como te hablas,…)

La siembra no siempre tiene cosecha. Tu plantas tus semillas pero no sabes cuales van a dar su fruto.

No esperes recibir todo lo que das. Ya recibirás en algún momento, pero quizás, no lo recibirás de la misma persona a la que tú le has dado. No actúes para recibir algo a cambio, actúa porque así lo crees y ya lo recibirás, aunque no sea de la persona ni del modo que esperes.

Entonces, ¿deberíamos dejar de tener expectativas siempre?

Bueno, en teoría sí… Y la teoría está genial, pero la práctica ya es un poco más difícil.

Sí, seria muy bueno no tener expectativas nunca, pero es casi imposible.

Lo que sí puedes hacer es ser consciente de que te crearás expectativas, intentar minimizarlas y evitar exagerarlas.

Es normal que, si tienes que enfrentar una conversación difícil, por ejemplo, pienses en cómo reaccionará el otro. Está bien si te sirve para buscar alternativas, para visualizar formas más asertivas para comunicarte, pero no te sirve de nada pensar sin parar en lo que puede suceder. Seguro que te equivocas (porque no tienes suficiente información) y es un desgaste de energía y malestar.

No podemos esperar que los demás satisfagan nuestros deseos y nuestras necesidades (y nuestra imaginación), ni que nuestra vida suceda tal como queramos.

Cuando pronosticas y te anticipas, estás sufriendo dos veces: cuando lo pronosticas y cuando sucede. Si dejas de pre-ocuparte, de anticiparte, solo lo vivirás una vez y evitarás sufrir.

No dejes que tu mente se evada en futuribles y se desespere en el suspense de lo desconocido. Párala cuando empiece a inventarse historias.

Cómo dejar de crearnos expectativas

Debes de entender que las expectativas son una forma de rellenar la falta de información. Como desconocemos el futuro, intentamos predecirlo (aunque nos pasemos de positivo o de negativo)…

¿Por qué?

Porque tememos todo lo que no podemos controlar, lo que no podemos modificar, lo inesperado, impredecible y desconocido.

Ríndete al control: no puedes dominarlo todo.

Acostúmbrate a vivir con la incertidumbre, mírala como algo que nos plantea nuevos retos y escenarios que nos ayudan a crecer.

Pero no significa vivir en constante suspense. Tu vida es la misma, hasta que suceda algo.

Si confías en ti y en que eres capaz de afrontarlo, te relajarás porque sabrás que, pase lo que pase, estarás preparad@ para afrontar lo que vaya sucediendo en tu vida. Si quieres saber cómo confiar más en ti y cómo sentirte más capaz y superar ese miedo, te animo a que te unas al Reto Be Brave.

Empieza a vivir en el hoy, en agradecer y disfrutar de lo que tienes y deja de anticiparte.

Hoy estás aquí, mañana no lo sabes, así que vive HOY.

¿Vamos a vivir bonito?

Al fin y al cabo, es tu elección decidir si quieres reciprocidad de los demás, con las posibles decepciones asociadas de esperar… o si eliges dejar de esperar para empezar a agradecer todo lo que venga en tu vida.

Cualquier elección está bien, pero ten en cuenta las consecuencias de cada una. La primera te costará menos, pero te decepcionará más. La segunda te costará mucho más, pero te decepcionará mucho menos.

A menudo, detrás de un deseo, hay una necesidad. En vez de esperar que se cubra por si sola o que alguien la solvente, mira cómo puedes cubrirla por ti mism@.

¿Qué vas a empezar a hacer para gestionar tus expectativas?

PD: Recuerda, esta es mi opinión basada en mi formación y mis experiencias. Tú siempre tienes la última palabra de quedarte con lo que te digo. Piénsalo, pruébalo y si te gusta, quédatelo.

author-sign

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

Te puede interesar...