El otro día vi un fragmento de una entrevista a Nilda Chiaraviglio y dijo algunas cosas que me gustaron taaaanto que tenía que compartirlo contigo.

Cuando empiezas una relación, te dejas llevar por la ilusión, las expectativas, ese subidón emocional del enamoramiento y te olvidas de algunos aspectos importantes a tener en cuenta. ¿Te suena?

Hoy te voy a hablar de uno de los que se nos suele olvidar en detalles pequeños pero importantes

Afinidad

Lo de que los polos opuestos se atraen es muy bonito y lo de complementarse, también, pero vamos a desarrollarlo un poco…

Opción 1

Imagina que te encanta salir (muy mucho) a cenar fuera, a descubrir nuevos restaurantes y probar comidas de todo el mundo, pero a tu pareja no, lo odia.

Al principio, lo más probable es que lo aceptes con cierta pena, pero bueno, como te gusta mucho y es muy mona, haces ver que no te importa y vais siempre al mismo restaurante.

Pero, ¿Qué pasará con el tiempo?

O empezarás a ir a los restaurantes con otras personas que sí les gusta la comida (la opción más saludable, por cierto).

O él vendrá a tus descubrimientos culinarios y descubrirá que, uno, puede disfrutar también algunos platos, aunque no sea lo que le gusta (opción de mentalidad abierta) o dos, vendrá a regañadientes, medio obligado, pidiendo si tienen pasta sin nada ni salsas raras de las que ponen y enfadado hasta que vuelva a casa (mentalidad cerrada).

O puede que tú dejes de hacer lo que tanto te gusta y te vayas apagando poco a poco hasta que te olvides de lo que te apasionaba hacer antes de tener pareja (esa pareja) y pienses que una relación es esto: sacrificarte.

Opción 2

Quieres ser padre, pero tu pareja no quiere tener hijos para nada del mundo.

Puede que esperes que cambie de opinión con los años (es muy probable que NO lo haga).

Puede que aceptes que no serás padre nunca.

Puede que siempre te quedes con las ganas de serlo.

Opción 3

Tú eres vegano y elegiste serlo para no matar seres vivos. Tu pareja es cazadora y disfruta matando.

Quizás puedes aceptar que él es libre de hacer lo que quiera pero, ¿qué pasará a la hora de educar a vuestros hijos?

¿Qué valor le inculcarás? ¿El de matar, aunque no vayas a comerte el animal que has matado o el de no matar a ningún ser vivo ni para comértelo?

Puedes dejar que el niño elija, por supuesto, pero, hasta que no tenga la edad suficiente, ¿con qué valor se quedará? ¿Crees que puede tener 2 valores tan contradictorios? ¿Te sentirías traicionad@ si eligiera el valor que tú no tienes? ¿Te gustaría que eligiera un valor tan incompatible al tuyo?

Por cierto, para saber qué opción predominará, piensa en tu pasado…

  • ¿Qué ha pasado en tus anteriores relaciones?
  • ¿Has dejado de hacer cosas por tu pareja?
  • ¿Las ha dejado de hacer tu pareja por ti?
  • ¿Te ha generado infelicidad, tristeza o malestar el hecho de dejar de hacerlas?

Lo más probable es que repitas el patrón del pasado, así que, si eres de “dejar de hacer” y de “ceder” por el otro, lo volverás a hacer, y esto significa, dejar de hacer lo que te gusta y dejar de ser tú.

Así que,

No tienes que ser idéntico a tu pareja, pero sí es importante tener suficiente afinidad en las cosas importantes para ti (y para tu pareja) para que esta relación sume y sea saludable.

¿De qué hablamos cuando hablamos de afinidad?

Cuando hablamos de afinidad, hablamos de:

  • Valores (familia, amor, calma,…)
  • Intereses (deporte, montaña, naturaleza,…)
  • Deseos (viajar por el mundo, ser padre,…)
  • Mismo concepto de amor y de relación de pareja (monógamo, polígamo,…)

Y como considero que es muuuuy importante tener el mismo concepto de amor y de relación de pareja, vamos a verlo con más detalle a continuación.

Tener el mismo concepto de amor y de relación de pareja

Esto es algo que no se tiene en cuenta, pero es muy, muy, muy importante.  

En el apartado anterior he puesto un ejemplo muy exagerado, como la monogamia o la poligamia, pero está claro que, si entiendes como relación “normal” una relación de solo 2 personas, será muy difícil que te sientas cómod@ con una relación polígama, y al revés.

Pero hay ejemplos mucho más simples que también pueden crear conflictos en tu relación de pareja.

El concepto que tienes de amor y de cómo debe ser una relación de pareja, estará basada principalmente en el tipo de parejas que has visto a tu alrededor: tus padres, tus abuelos, tus primos, tus hermanos…

Así que, lo que has vivido en tu casa y en tu entorno, será lo que entiendes como “normal” en una relación.

Sin embargo, lo que para ti es normal, puede que no lo sea para tu pareja que ha vivido un estilo de parejas totalmente diferente.

Por ejemplo, imagina que tú estás acostumbrad@ a ver como tu padre, cada día después de trabajar, le lleva una flor a tu madre que ha recogido del campo de camino a casa. Para ti, esto será un gesto normal y entenderás que una pareja que te quiere y te cuida, tendrá estos detalles.

¿Sabes si estás en una relación adecuada? Responde estas 5 preguntas aquí.

Sin embargo, quizás tu pareja, lo que entiende como gesto normal de amor es decirte te quiero constantemente pero no lo demuestra con detalles físicos.

Entonces, tú buscarás demostraciones físicas y tu pareja te hará demostraciones verbales. Aquí puede aparecer un conflicto de distintos conceptos de comunicación y de demostrar amor.

¿Cómo se soluciona esto? Hablando.

  • ¿Qué entiendes tú por una relación de pareja estable?
  • ¿Cómo demuestras tu amor hacia tu pareja?
  • ¿Cómo te gusta que te demuestren que te quieren?

Otro ejemplo. Puede que tú seas una persona muy cariñosa y siempre estás acariciando y besando a tu pareja y quizás ésta, no lo es. Si ella no es tan cariñosa como tú, pensarás que no te quiere y quizás, tu pareja se siente agobiada con tantos besos.

Entonces, es importante encontrar un acuerdo afín a ambos o entender que tenéis distintos conceptos de pareja y que es necesario encontrar otra pareja con el mismo concepto de amor.

“Las parejas no se buscan ni se encuentran, las parejas se construyen a largo plazo”.

Nilda Chiaraviglio

Si tú entiendes como relación de pareja, cierto tipo de implicación, tener X detalles, abrir las puertas de tu vida a ella, etc… pero tú pareja no tiene el mismo concepto, será una fuente de conflicto, como mínimo, al principio de la relación donde uno de los dos (o los dos), se sentirá poco valorado.

Cuando sientes que no te tiene en cuenta, que no se preocupa por ti, que es frí@ o que siempre das más de lo que recibes, quizás tenéis conceptos de relación de pareja poco afines. O se habla, se negocia y se llega a un consenso, o es mejor buscar a otra persona con un concepto más afín a ti.

Si quieres mucho a tu pareja, pero tenéis conceptos distintos de qué es el amor y cómo es una relación de pareja, probablemente serás infeliz.

Finalmente, es importante entender que, cuando estás en una relación sana, el modo de relacionarse debe ser nutritivo para ambos. Esto significa que construir una relación de pareja saludable es…

  • No ceder
  • No aguantar nada
  • No tolerar nada
  • No esperar nada
  • No pedir nada
  • Ser uno mism@

Es importante hablar las cosas, negociar, comunicarse para evitar suposiciones y malos entendidos, pero nunca, nunca, nunca, una relación tiene que hacerte pequeño o anularte.

Una relación de pareja tiene que expandirnos, no empequeñecernos.

Y no te olvides, que una relación de pareja está siempre en construcción.

— No te creas nada de lo que leas al 100%. Primero piénsalo, pruébalo y si te sirve, quédatelo. —

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Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

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