Tenemos 3 formas de afrontar las circunstancias de la vida que pueden perjudicarnos si no tomamos consciencia.

¿Cómo crees que reaccionas tú ante lo que te sucede?

Normalmente, aprendemos a actuar de un modo determinado durante la infancia, a través de la observación e imitación de nuestra familia y personas más próximas, de lo que nos funciona (si funciona, lo repetimos y lo integramos, lo hacemos nuestro), de nuestro temperamento (nuestra manera innata de ser),…

Y llega un momento en que no nos damos cuenta y reaccionamos automáticamente con estas formas de actuar.

¿Vamos a verlas?

Puede que actúes rindiéndote

Cuando nos rendimos, distorsionamos la perspectiva de las situaciones de tal manera que nos confirme lo que creemos. Reaccionamos de un modo desmesurado y seleccionamos situaciones o personas (como parejas) que la refuercen para que podamos mantener esta forma de pensar y actuar.

Por ejemplo, si crees que eres un inútil, interpretarás lo que te suceda como prueba de tu inutilidad exagerando lo negativo y minimizando lo positivo.

  • He hecho mal este cálculo, así que soy un inútil
  • Mi jefe se ha quejado, no hago nada bien
  • Me ha caído un vaso y se ha roto, soy un inútil

Rendirse significa que organizas tu vida de tal modo que continúas repitiendo los patrones de la infancia, es decir, buscas patrones parecidos a los que conociste en tu familia y los recreas porque es el entorno en el que te habías sentido cómod@.

Es un guion que se perpetúa.

Incluye todos los patrones autodestructivos que representas una y otra vez, extendiendo la situación vivida en la infancia hacia la vida adulta.  

Otra opción es huir

Con el escape, intentamos evitar pensar en nuestra preocupación o problema.

Se puede evitar a través de las drogas, comiendo en exceso, limpiando compulsivamente, siendo un workaholic,…

Actúas como si no existiera el problema, evitando pensar, sentir o vivir esta situación que te genera malestar o es un problema para ti.

Escapas de todas las áreas de la vida donde te sientes vulnerable o sensible ya que, si te centras en ello, te invaden sentimientos negativos como tristeza, vergüenza, ansiedad, ira,… y nuestra tendencia es intentar escapar para evitar encarar lo que sentimos en realidad, porque duele demasiado

Estás evitando sentir dolor a corto plazo, pero a la larga sufrirás más porque tendrás que afrontar las consecuencias de haber evitado este tema año tras año.

El problema de escapar es que nunca se supera lo que evitas, ya que nunca te enfrentas a la verdad y te atascas en esta situación.

No puedes cambiar las cosas si no las admites como problema y vuelves a caer en las mismas conductas adversas y negativas.

Intentando evitar el dolor, negamos la oportunidad de cambiar aquello que nos perjudica.

Evitando estás renunciando a tu vida emocional: te sientes y eres incapaz de experimentar placer y dolor real, para lo bueno y para lo malo.

Recuerda que evitar afrontar los problemas, a menudo también implica hacer daño a los que te rodean.

El tercer modo de actuar es contraatacar.

Cuando contraatacas, intentas compensar lo que te duele convenciéndote a ti mismo y a los demás de que lo contrario es verdad. Por ejemplo, sentirte inseguro y compensarlo con un exceso de confianza.

Te comportas de un modo determinado para sentirte especial, superior, perfecto o mejor para esconder tu complejo o tu miedo.

Suele aparecer para contrarrestar el hecho de sentirte devaluado, criticado y humillado. Es una forma de salir de la vulnerabilidad y, aunque puede ayudarte a afrontar las circunstancias, en exceso termina perjudicándote.

Por eso, puede que sientas que es una conducta adecuada y saludable, pero estás compensando sentimientos profundos de inutilidad poniéndote en situaciones para obtener el aplauso de los demás. Podría poner de ejemplo algunos cantantes famosos, políticos o actores.

Con esta forma de actuar, se pierde la habilidad de confiar en los demás, de mostrarse vulnerable y de relacionarse a un nivel más profunda.

Tampoco aprendes a enfrentarte a las derrotas porque no asumes tu responsabilidad en los fracasos ni reconoces tus limitaciones.

Por dentro, suelen se personas muy frágiles y se hunden ante grandes dificultades, se derrumba su protección y se agrieta su armadura.

¿Qué puedes hacer hoy?

Rendirse, huir o contraatacar, ¿cuál es tu forma de actuar?

Piensa en las situaciones donde te sientes incómod@, ¿cómo sueles actuar en estas situaciones?

¿Cómo te sientes después de actuar de este modo?

¿Cómo podrías actuar para afrontar la situación sin rendirte, huir o contraatacar?

Si quieres aprender a anticiparte a tu forma de actuar…

Apúntate a Psico Training, tu entrenamiento semanal para fortalecer tu mente y tu forma de actuar.

PD: Recuerda, esta es mi opinión basada en mi formación y mis experiencias. Tú siempre tienes la última palabra de quedarte con lo que te digo. Piénsalo, pruébalo y si te gusta, quédatelo.

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Sobre la autora

¡Hola! Psicóloga, Coach, Escritora, Equinoterapeuta, etc... Aprendiz de la vida y de la naturaleza, siempre dispuesta a aprender y a descubrir algo nuevo. Me encanta disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida: leer, las puestas de sol, la naturaleza, las croquetas, la música, los pasteles,... ;)

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